lunes 4 de febrero de 2008

Mensaje de Cuaresma 2008

MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI PARA LA CUARESMA 2008
“Nuestro Señor Jesucristo, siendo rico, por vosotros se hizo pobre” (2Cor 8,9)

¡Queridos hermanos y hermanas!
1. Cada año, la Cuaresma nos ofrece una ocasión providencial para profundizar en el sentido y el valor de ser cristianos, y nos estimula a descubrir de nuevo la misericordia de Dios para que también nosotros lleguemos a ser más misericordiosos con nuestros hermanos. En el tiempo cuaresmal la Iglesia se preocupa de proponer algunos compromisos específicos que acompañen concretamente a los fieles en este proceso de renovación interior: son la oración, el ayuno y la limosna. Este año, en mi acostumbrado Mensaje cuaresmal, deseo detenerme a reflexionar sobre la práctica de la limosna, que representa una manera concreta de ayudar a los necesitados y, al mismo tiempo, un ejercicio ascético para liberarse del apego a los bienes terrenales.

¡Cuán fuerte es la seducción de las riquezas materiales y cuán tajante tiene que ser nuestra decisión de no idolatrarlas! lo afirma Jesús de manera perentoria: “No podéis servir a Dios y al dinero” (Lc 16,13). La limosna nos ayuda a vencer esta constante tentación, educándonos a socorrer al prójimo en sus necesidades y a compartir con los demás lo que poseemos por bondad divina. Las colectas especiales en favor de los pobres, que en Cuaresma se realizan en muchas partes del mundo, tienen esta finalidad. De este modo, a la purificación interior se añade un gesto de comunión eclesial, al igual que sucedía en la Iglesia primitiva. San Pablo habla de ello en sus cartas acerca de la colecta en favor de la comunidad de Jerusalén (cf. 2Cor 8,9; Rm 15,25-27 ).

2. Según las enseñanzas evangélicas, no somos propietarios de los bienes que poseemos, sino administradores: por tanto, no debemos considerarlos una propiedad exclusiva, sino medios a través de los cuales el Señor nos llama, a cada uno de nosotros, a ser un instrumento de su providencia hacia el prójimo. Como recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica, los bienes materiales tienen un valor social, según el principio de su destino universal (cf. nº 2404).

En el Evangelio es clara la amonestación de Jesús hacia los que poseen las riquezas terrenas y las utilizan solo para sí mismos. Frente a la muchedumbre que, carente de todo, sufre el hambre, adquieren el tono de un fuerte reproche las palabras de San Juan: “Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” (1Jn 3,17). La llamada a compartir los bienes resuena con mayor elocuencia en los países en los que la mayoría de la población es cristiana, puesto que su responsabilidad frente a la multitud que sufre en la indigencia y en el abandono es aún más grave. Socorrer a los necesitados es un deber de justicia aun antes que un acto de caridad.

3. El Evangelio indica una característica típica de la limosna cristiana: tiene que hacerse en secreto. “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha”, dice Jesús, “así tu limosna quedará en secreto” (Mt 6,3-4). Y poco antes había afirmado que no hay que alardear de las propias buenas acciones, para no correr el riesgo de quedarse sin la recompensa en los cielos (cf. Mt 6,1-2). La preocupación del discípulo es que todo sea para mayor gloria de Dios. Jesús nos enseña: “Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestra buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5,16). Por tanto, hay que hacerlo todo para la gloria de Dios y no para la nuestra.

Queridos hermanos y hermanas, que esta conciencia acompañe cada gesto de ayuda al prójimo, evitando que se transforme en una manera de llamar la atención. Si al cumplir una buena acción no tenemos como finalidad la gloria de Dios y el verdadero bien de nuestros hermanos, sino que más bien aspiramos a satisfacer un interés personal o simplemente a obtener la aprobación de los demás, nos situamos fuera de la perspectiva evangélica. En la sociedad moderna de la imagen hay que estar muy atentos, ya que esta tentación se plantea continuamente. La limosna evangélica no es simple filantropía: es más bien una expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitación de Jesucristo, que muriendo en la cruz se entregó a sí mismo por nosotros.
¿Cómo no dar gracias a Dios por tantas personas que en el silencio, lejos de los reflectores de la sociedad mediática, llevan a cabo con este espíritu acciones generosas de ayuda al prójimo necesitado? Sirve de bien poco dar los propios bienes a los demás si el corazón se hincha de vanagloria por ello. Por este motivo, quien sabe que “Dios ve en lo secreto” y en lo secreto recompensará, no busca un reconocimiento humano por las obras de misericordia que realiza.


4. La Escritura, al invitarnos a considerar la limosna con una mirada más profunda, que trascienda la dimensión puramente material, nos enseña que hay mayor felicidad en dar que en recibir (Hch 20,35). Cuando actuamos con amor expresamos la verdad de nuestro ser: en efecto, no hemos sido creados para nosotros mismos, sino para Dios y para los hermanos (cf. 2Cor 5,15). Cada vez que por amor de Dios compartimos nuestros bienes con el prójimo necesitado experimentamos que la plenitud de vida viene del amor y lo recuperamos todo como bendición en forma de paz, de satisfacción interior y de alegría. El Padre celestial recompensa nuestras limosnas con su alegría.
Más aún: san Pedro cita entre los frutos espirituales de la limosna el perdón de los pecados. “La caridad –escribe– cubre multitud de pecados” (1P 4,8). Como repite a menudo la liturgia cuaresmal, Dios nos ofrece a los pecadores la posibilidad de ser perdonados. El hecho de compartir con los pobres lo que poseemos nos dispone a recibir ese don. En este momento pienso en los que sienten el peso del mal que han hecho y, precisamente por eso, se sienten lejos de Dios, temerosos y casi incapaces de recurrir a él. La limosna, acercándonos a los demás, nos acerca a Dios y puede convertirse en un instrumento de auténtica conversión y reconciliación con él y con los hermanos.

5. La limosna educa a la generosidad del amor. San José Benito Cottolengo solía recomendar: “Nunca contéis las monedas que dais, porque yo digo siempre: si cuando damos limosna la mano izquierda no tiene que saber lo que hace la derecha, tampoco la derecha tiene que saberlo” (Detti e pensieri, Edilibri, n. 201). Al respecto es significativo el episodio evangélico de la viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo “todo lo que tenía para vivir” (Mc 12,44). Su pequeña e insignificante moneda se convierte en un símbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee, sino lo que es: toda su persona.
Este episodio conmovedor se encuentra dentro de la descripción de los días que precedente inmediatamente a la pasión y muerte de Jesús, el cual, como señala San Pablo, se hizo pobre a fin de enriquecernos con su pobreza (cf. 2Cor 8,9); se ha entregado a sí mismo por nosotros. La Cuaresma nos impulsa a seguir su ejemplo, también a través de la práctica de la limosna. Siguiendo sus enseñanzas podemos aprender a hacer de nuestra vida un don total; imitándolo estaremos dispuestos a dar, no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos a nosotros mismos.

¿Acaso no se resume todo el Evangelio en el único mandamiento de la caridad? Por tanto, la práctica cuaresmal de la limosna se convierte en un medio para profundizar nuestra vocación cristiana. El cristiano, cuando gratuitamente se ofrece a sí mismo, da testimonio de que no es la riqueza material la que dicta las leyes de la existencia, sino el amor. Por tanto, lo que da valor a la limosna es el amor, que inspira formas distintas de don, según las posibilidades y las condiciones de cada uno.

6. Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma nos invita a “entrenarnos” espiritualmente, también mediante la práctica de la limosna, para crecer en la caridad y reconocer en los pobres a Cristo mismo. Los Hechos de los Apóstoles cuentan que el apóstol san Pedro dijo al tullido que le pidió una limosna en la entrada del templo: “No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, echa a andar” (Hch 3,6).
Con la limosna regalamos algo material, signo del don más grande que podemos ofrecer a los demás con el anuncio y el testimonio de Cristo, en cuyo nombre está la vida verdadera. Por tanto, este tiempo ha de caracterizarse por un esfuerzo personal y comunitario de adhesión a Cristo para ser testigos de su amor.

Que María, Madre y Esclava fiel del Señor, ayude a los creyentes a proseguir la “batalla espiritual” de la Cuaresma armados con la oración, el ayuno y la práctica de la limosna, para llegar a las celebraciones de las fiestas de Pascua renovados en el espíritu. Con este deseo, os imparto a todos una especial bendición apostólica.
Vaticano, 30 de octubre de 2007
BENEDICTUS PP. XVI

martes 8 de enero de 2008

El Nuevo Año en Manos de Dios





ORACIÓN DE AÑO NUEVO


Señor, Dios,
dueño del tiempo y de la eternidad,
tuyo es el hoy y el mañana,
el pasado y el futuro.

Y al empezar un año más
detengo mi vida
ante en calendario nuevo,
aún sin estrenar
y te presento estos días
que sólo Tú sabes
si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido para mí y los míos
la paz y la alegría,
la fuerza y la prudencia,
la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día
con optimismo y bondad,
llevando a todas partes
un corazón lleno
de comprensión y paz.

Cierra Tú mis oídos
a toda falsedad;
y mis labios a palabras mentirosas,
egoístas, mordaces o hirientes.

Abre, en cambio, mi ser
a todo lo que es bueno
que mi espíritu se llene
sólo de bendiciones
y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría
para que cuantos conviven conmigo
o se acerquen a mí
encuentren en mi vida un poquito de Ti.
Dame un año feliz,
y enséñame a repartir felicidad

sábado 15 de diciembre de 2007

FELIZ NAVIDAD

"Recibe, Niño Dios, nuestros miedos y transfórmalos en confianza.
Recibe, Niño Dios, nuestro sufrimiento y transfórmalo en crecimiento.
Recibe, Niño Dios, nuestras crisis y transfórmalas en madurez.
Recibe, Niño Dios, nuestras lágrimas y transfórmalas en plegaria.
Recibe, Niño Dios, nuestra ira y transfórmala en intimidad.
Recibe, Niño Dios, nuestro desánimo y transfórmalo en fe.
Recibe, Niño Dios, nuestra soledad y transfórmala en contemplación.
Recibe, Niño Dios, nuestras amarguras y transfórmalas en paz del alma.
Recibe, Niño Dios, nuestra espera y transfórmala en esperanza.
Recibe, Niño Dios, nuestra muerte y transfórmala en resurrección".

sábado 24 de noviembre de 2007

La libertad de expresión y el contenido controvertido en la Web


Alberto Arebalos, de Google, explica qué hace su compañía frente a las intervenciones de los usuarios y da luces sobre la participación en internet.


Exclusivo para Semana.com.
Por Alberto Arebalos*Fecha: 11/20/2007 -




Nuestro mundo sería un lugar muy aburrido si todos estuviéramos de acuerdo todo el tiempo. Si bien podemos estar en total desacuerdo con lo que dice otro, o podríamos pensar que cierto artículo de prensa es una tontería, reconocemos que cada uno de nosotros tiene derecho a su propia opinión. También sabemos que dejar que cada persona exprese su punto de vista libremente tiene sus beneficios en la práctica.



Permitirle a cada cual expresar una opinión que le caiga mal a uno, o que sea inconveniente o polémica, es importante. No sólo podría tener razón (no hay sino que pensar en Galileo), sino que a todos nos conviene debatir abiertamente los temas difíciles. Muchas veces eso es lo que nos permite llegar a decisiones sensatas. Si bien la mayoría de las personas está de acuerdo, en principio, con el derecho a la libre expresión, el desafío se presenta cuando se pasa de la teoría a la práctica. Y sin lugar a dudas, ese es el caso en la Web, en donde los blogs, las redes sociales y los sitios en los que se comparten videos, cada cual puede expresarse, hablar y ser escuchado, como nunca antes.


En Google tenemos una predisposición, en todo lo que hacemos, a favor del derecho de las personas a la libre expresión. Nos anima la convicción de que más información generalmente significa más elección, más libertad y, a la larga, más poder para el individuo. Pero también reconocemos que la libertad de expresión no puede, ni debe, ejercerse sin límites. La dificultad radica en decidir en dónde se deben trazar dichos límites. Para una compañía como Google, con servicios en más de 100 países, cada uno de los cuales tiene leyes y normas nacionales diferentes, es un desafío que enfrentamos muchas veces, todos los días. En ciertos casos, la decisión es sencilla. Por ejemplo, tenemos una prohibición global para todo producto de pornografía infantil, la cual es ilegal en prácticamente todos los países. Pero cuando se trata de extremismo político, por ejemplo, no es tan fácil. Diversos países han llegado a conclusiones diferentes en cuanto a cómo abordar este tema. En Alemania existe una prohibición para la promoción del nazismo – así que retiramos el contenido Nazi en los productos que se difunden en nuestro dominio Google.de (nuestro dominio de Google para los usuarios alemanes). La historia de otros países hace que sean particularmente sensibles los comentarios o críticas sobre ciertos temas. Y aún otros países consideran que la mejor forma para desacreditar a los extremistas es permitirles que ventilen públicamente sus argumentos.


Todo esto hace que surjan interrogantes importantes para las compañías de Internet como Google. Después de todo, nuestros productos están diseñados específicamente para ayudarles a las personas alrededor del mundo a que creen y se comuniquen, a que busquen y compartan información y opiniones. ¿Cómo, entonces, abordamos estos desafíos? No debería ser sorpresa para nadie descubrir que las personas tienen opiniones diferentes acerca de qué debería aparecer en nuestros sitios en la Web. Cómo y dónde trazar las fronteras es motivo de un debate candente, aun dentro de Google mismo. Nosotros consideramos que eso es saludable. Y en razón de esto, en parte, nos damos cuenta de que la creación de un conjunto impecable de políticas con las que todo el mundo esté de acuerdo representa una tarea imposible. Google no es, ni debe convertirse, en el árbitro de qué debe aparecer y qué no debe aparecer en la Web. Eso les compete dirimir a los tribunales y a aquellas personas que han sido elegidas para gobernar. No obstante, enfrentados a tener que tomar decisiones en el día a día, clasificamos nuestros productos en tres categorías: la búsqueda, la publicidad y los servicios que ofrecen el contenido de otras personas.


La categoría menos restringida es la búsqueda. Solamente retiramos los resultados de nuestro índice cuando nos lo exige la ley (por ejemplo, cuando existan enlaces a contenidos que violen los derechos de autor y reproducción) y en un pequeño número de otras instancias, con resultados de spam o con resultados que incluyan sin autorización los números de tarjetas de crédito o de identidad. En cuanto sea factible, les informamos a nuestros usuarios cuando retiramos los resultados. Al otro extremo del espectro, el más restrictivo, tenemos lo que podríamos denominar productos de comercio: el texto de los anuncios publicitarios que difundimos, los cuales están sujetos a políticas claras en cuanto al contenido de los avisos publicitarios. Las áreas que representan el desafío más complejo son aquellas en las que obramos como anfitriones del contenido de otras personas: ofertas tales como Blogger, Grupos, Orkut y video.


De una parte, no somos nosotros los que estamos generando el contenido, aun cuando procuramos ofrecer una plataforma para la libre expresión. Por otra parte, somos los anfitriones del contenido en nuestros servidores y queremos ser socialmente responsables. Por lo tanto, tenemos ciertos términos que les solicitamos a nuestros usuarios que acaten. (Refiérase a Blogger y Orkut para ver ejemplos). La pregunta, entonces, se reduce a: ¿cómo hacemos para que se cumplan esos términos? En general, Google no quiere actuar como un guardián. No revisamos, ni podemos revisar el contenido antes de que salga en vivo; esto es parecido a su compañía telefónica, que no selecciona el contenido de sus llamadas telefónicas, o a su proveedor de servicios de Internet, que no edita sus mensajes de correo electrónico. En esto, la tecnología puede ayudar a veces, pero rara vez constituye una respuesta completa. También tenemos millones de usuarios activos que se hacen sentir cuando se trata de alertarnos a contenido que ellos consideran inaceptable o que considera podría violar nuestras políticas. Cuando lo hacen, lo revisamos y, en cuanto sea apropiado, lo retiramos.


Estos juicios siempre son subjetivos y es inevitable que algunas personas estén en desacuerdo. Pero eso se debe a que lo que es aceptable para una persona podría ser ofensivo para otra. También enfrentamos la complicación adicional de que las leyes que rigen el contenido se aplican en forma diferente en las diversas partes del mundo en las que operamos. Como bien lo sabemos todos, algunos gobiernos son más liberales que otros en cuanto a la libertad de expresión. Estas diferencias legales crean verdaderos retos tecnológicos; por ejemplo, en cuanto a cómo restringir un tipo de contenido en cierto país pero no en otro. Más aún, en casos extremos, enfrentamos asuntos relacionados con el hecho de que las leyes de cierto país y la carencia de procesos democráticos riñan con a la ética de nuestros principios hasta tal punto que simplemente no podemos amoldarnos a ellas o no podemos operar allá en forma tal que se los usuarios se puedan beneficiar. Pero no son solamente las consideraciones legales las que determinan nuestras políticas.


Ciertos tipos de contenido, aun cuando sean legales en todas partes, podrían ser casi totalmente inaceptables en alguna región, pero perfectamente aceptables en otras. Nos apasionan nuestros usuarios así que tratamos de tener en cuenta las culturas y las necesidades locales, que varían dramáticamente alrededor del mundo, cuando desarrollamos e implementamos las políticas globales para nuestros productos. Cómo manejar el contenido polémico es uno de los desafíos más importantes que enfrentamos como compañía. No pretendemos tener todas las respuestas correctas o necesariamente acertar en cada juicio de opinión. Pero sí nos esmeramos mucho en pensar con base en los principios básicos y en tener la mayor transparencia posible en cuanto a cómo tomamos decisiones, y constantemente estamos revisando nuestras políticas y sometiéndolas a debate. Después de todo, el derecho a disentir es una señal de una sociedad saludable.


* Director, Comunicaciones Corporativas y Asuntos Públicos, Google América Latina

miércoles 10 de octubre de 2007

La comunicación: Eje transversal de Aparecida

El documento final de Aparecida, que ha sido acogido para la reflexión y meditación en las Iglesias particulares de Latinoamérica y el Caribe, señala el horizonte pastoral con sugestivas expresiones que animan a quienes se empeñan en la reflexión Teológica sobre la comunicación y la misma Pastoral de las Comunicaciones.

1. “Vivir y Comunicar la Vida Nueva de Cristo”
Después de una mirada a la realidad sobre las diversas dimensiones de nuestra vida (socio-política, económica, ecológica, etc.), y sobre la “Situación de nuestra Iglesia en esta hora histórica de desafíos”, en la primera parte del documento de Aparecida, la reflexión del Magisterio latinoamericano se encamina a profundizar en la Vida de Jesucristo “en” los discípulos y “para” nuestros pueblos, en las dos partes subsiguientes.

Una doctrina que queda plasmada con un discurso rico de elementos, que señalan la identidad del discípulo misionero y de su misión en medio de sus hermanos latinoamericanos, cuya síntesis la encontramos al inicio de la Tercera parte con el título “7.1. Vivir y comunicar la vida nueva en Cristo a nuestros pueblos”.

La identidad del discípulo se construye como fruto de un diálogo entre Dios y el hombre en un contexto comunitario, con unas características fundamentales que le son propias. Estas características ya se pueden leer no solo en los evangelios, sino también, y de modo específico en el “Evangelio del Espíritu Santo y la Iglesia”: Los Hechos de los apóstoles.

Se pueden considerar como novedades las insistencias en el ámbito de la identidad del discípulo misionero. Estas son dadas por las continuas y explicitas referencias a la comunión del elegido con su Señor Jesucristo, así como el ambiente que le es propio: la comunidad de fe.

El inocultable clamor por una pastoral más misionera y menos de conservación, que implicará una conversión pastoral y un cambio paradigmático en todos los agentes de pastoral, así como una mayor atención a los procesos de Iniciación Cristiana y de formación del discípulo misionero, son también una insistencia.

La pastoral de la Iglesia está llamada a tocar todas las realidades humanas, y en este sentido, puede que se repitan, como es lógico, los ítems de los anteriores documentos, pero el documento de Aparecida deja el sabor de una mayor conciencia en la importancia de entender su ser y su quehacer, en la continua comunicación con Dios para una consecuente comunicación de la Buena noticia a los pueblos latinoamericanos, en búsqueda de la comunión.

2. La comunicación: un eje transversal para los discípulos misioneros
Fuera de los numerales referentes a la “Pastoral de la Comunicación Social” (Nos. 484 a 490), no acaso encontramos decenas de veces la palabra “comunicación”, o el verbo “comunicar” conjugado de diversas formas a lo largo del documento de Aparecida. Sin hacer de ello una referencia forzada, se descubre más bien un reclamo fundamental de quienes saben que no es posible el diálogo con Dios, la vida en comunión y el anuncio del Evangelio, sin reconocer que el ser y las acciones de la Iglesia están impregnadas de un continuo comunicar.

3. Jesucristo: Primer y más grande evangelizador
Al partir de la profesión de fe del discípulo en el Señor Jesús (102 -126), y al tener en cuenta algunos de los títulos que allí se le dan, tales como “primer y más grande evangelizador” y “Buena Nueva”, necesariamente se tiene que hacer referencia a Él mismo, verdadero Dios y verdadero hombre, como comunicación auténtica y fundante.

En la Tercera parte del documento, titulada “La vida de Jesucristo para nuestros pueblos”, en el capítulo 7, sobre “La misión de los discípulos al servicio de la vida plena”, en la cual el discípulo es explícitamente invitado a “Vivir y comunicar la vida nueva en Cristo”, el numeral 353 nos da fundamentos para una mayor comprensión de la “comunicación” en el misterio de Cristo:
“Jesús, Buen Pastor quiere comunicarnos su vida y ponerse al servicio de la vida… se acerca al ciego… dignifica a la samaritana… sana los enfermos… alimenta al pueblo… libera los endemoniados… Incluye a todos… Toca los leprosos… Deja que le unjan los pies… Recibe a Nicodemo… Invita a la reconciliación… Al amor a los enemigos… Optar por los más pobres”.

De esta manera nos encontramos ante una experiencia comunicación que supera los conceptos que la definen sólo como procesos de intercambio de información, o de coincidencia de redes simbólicas, y más bien se plenifica en la realidad de una persona que se sabe a sí misma como un “don” y con la misión de hacer un “don de sí” hacia los otros: “Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da la vida por sus ovejas” (cfr. Jn 10)

Es consecuente en esto el Magisterio pastoral de Aparecida, pues al hacer referencia a un denodado trabajo en la misión, dirigida hacia todas las realidades humanas que vive América Latina, comprende la dinámica de la comunicación como experiencia vital, la experiencia de su Señor y Maestro, la experiencia del “dar vida”.

Desde esta comprensión podemos asumir que en todas las acciones eclesiales que busquen bajarse de su cabalgadura para acercarse al hombre herido, curarlo con aceite y vino, y dar dinero al posadero, se pone de manifiesto el ejercicio de una auténtica comunicación, a imagen de su Señor, el Buen Samaritano (Cfr. Lc 10, 34ss).

4. Comunión – Comunicación y Comunidad de Discípulos Misioneros
El capítulo 5 del documento de Aparecida manifiesta la dinámica del ser, vivir y anunciar como discípulo misionero, en un texto no privado del peligro de la saturación de referencias bíblicas y magisteriales, pero rico siempre en expresiones que evidencian el servicio prestado por la comunicación para dar vida a nuestros pueblos.

En primer lugar aparece la llamada a la íntima comunión con la Trinidad, fuente, modelo y meta del misterio de la Iglesia, y sobre todo, sustento de la unidad entre las comunidades. Llamada de carácter personal porque el Señor quiere hablarles al corazón y así alimentar la vida comunitaria y la actividad misionera.

Luego la respuesta del elegido no se limita en una vida intimista de meditaciones y oraciones, a escondidas con el Dios Trino, sino que responde también a una llamada a la creación de comunidad, en donde la meditación de la Palabra, la oración compartida, la fraternidad, la solidaridad y la búsqueda continua de la reconciliación hacen del discípulo un-creyente-con-los-otros: “No hay discipulado sin comunión” sanciona tajantemente el documento.

Es en la comunión de los discípulos-apóstoles en la que se hace más clara y evidente la escucha y comprensión de la Buena Nueva comunicada en la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos y el servicio solidario. Así, la comunión se hace misión y la misión es para hacer la comunión, mediante la comunicación de esta Buena Noticia. No es posible vivir la comunión de los discípulos y la misión del anuncio sin una plena comunicación del don personal y del bien espiritual recibido por la acción del Espíritu Santo.

Por último este capítulo hace una referencia directa a los espacios eclesiales en los cuales esta comunión y esta comunicación de la Buena Nueva, se hacen evidentes: La comunión con el Papa y los obispos, la conferencia episcopal, la realidad diocesana, parroquial, de pequeña comunidad, de grupos y movimientos.

Del numeral 184 al 239 no sólo se hace referencia a la vocación específica de los discípulos en el seno de la Iglesia, para señalar la importancia de la comunión de todos en bien de la misión y como expresión de la vida recibida de Dios, multitud carismática del Espíritu, sino que además se señala la necesaria tarea de la búsqueda de quien se ha aislado de ésa comunión, la importancia del diálogo ecuménico e inter religioso para “la construcción de una nueva humanidad”.

5. La Iglesia ante la ambigüedad en el manejo de los medios de comunicación
El otro aspecto de la comunicación, más evidente y al que se hace el mayor número de referencias en todo el documento es al de los medios de comunicación social, con su desarrollo tecnológico, los avances en la comunicación virtual y su influencia concreta en medio de la cultura urbana que se extiende entre postmodernismo y difusión de antivalores.

En la primera parte del documento en la que se hace una valoración de la realidad de “La vida de nuestros Pueblos hoy”, así como a lo largo de la segunda parte, más dedicada a un discernimiento de la vida de los discípulos, si bien existe todavía una admiración por los avances tecnológicos y la capacidad de difusión de información de los medios de comunicación social, los obispos no dejan de llamar la atención sobre los peligros que comporta el uso de estos medios sin un adecuado juicio de valor.

“Los jóvenes son víctimas de la influencia negativa de la cultura posmoderna, especialmente de los medios de comunicación social” (318). No sólo los medios, sino el lenguaje usado en un ambiente pluricultural y que “dificultan la transmisión de la fe…Frente a ellos no se ve una presencia importante de la Iglesia en la generación de la cultura, de modo especial en el mundo universitario y en los medios de comunicación social” (100).

Esta “falta de presencia” de la Iglesia en el mundo de los medios de comunicación, contrasta con otra expresión: “se ha desarrollado la pastoral de la comunicación social, y la Iglesia cuenta con más medios que nunca para la evangelización de la cultura…” (99).

Queda evidenciada una doble ambigüedad: Ambigüedad de los medios de comunicación, que tienen el poder de unir a los hombres, pero que se han convertido en un continuo peligro para la formación en valores de las nuevas generaciones, al no cumplir con su tarea al servicio del bien común. Y ambigüedad en el uso que la Iglesia misma da a estos medios, pues a pesar de tenerlos en abundancia, aún no ejercen el impacto social que debieran.

Queda también en deuda la presencia de los discípulos misioneros en los medios laicos, pues no parecen tener ninguna influencia en la agenda setting, ni en el impacto sobre la opinión pública.
Surgen así muchas inquietudes: ¿Qué se entiende por pastoral de la comunicación social? ¿Qué valor se le da a un medio de comunicación de propiedad de la Iglesia? ¿Qué tipo de presencia deben hacer los discípulos misioneros que trabajan en los medios laicos? ¿Con que directrices y apoyos cuentan todos estos por parte de los pastores?, etc., a pesar de que existen las respuestas en diversos documentos eclesiales. No pareciera entonces que ya se hubiese llegado a una real conciencia de la importancia de la comunicación y los medios en la vida de la Iglesia, sino que siguen siendo no una “rueda suelta”, sino algo peor aún…un “motor apagado”.

6. Pastoral de la comunicación social
Nuevamente aparece en los documentos de las Asambleas del CELAM, una sección dedicada a la Pastoral de la Comunicación, y esta vez entendida en el marco de la tercera parte: “La vida de Jesucristo para nuestros pueblos” (Nos 484 – 490).

En síntesis las líneas explícitas del trabajo de pastoral de la comunicación social en las que se centra el documento son:


1. Acompañamiento pastoral a los comunicadores
2. Formación
3. Presencia y apoyo de parte de los pastores
4. Desarrollo de política de comunicación
5. Creación, optimización y apoyo a los medios de comunicación

Pero también hay unas líneas implícitas:
6. Reconocimiento de la comunicación como una realidad anterior a los medios
7. La identificación del discípulo misionero como un “comunicador”
8. La visión de la comunicación como una herramienta estratégica para hacer comunidad
9. La comprensión de la “cultura mediática” y sus lenguajes, y el necesario diálogo con ellos
10. La participación de la diversidad de vocaciones en los distintos espacios eclesiales.

En este sentido el documento de Aparecida recoge en buena medida parte de la reflexión magisterial latinoamericana presentada en las anteriores Asambleas Generales.


Conclusión: Asambleas del CELAM: “Evangelizar es comunicar”
Son ya clásicas las expresiones de los documentos del Magisterio episcopal latinoamericano referentes a la comunicación en los procesos de evangelización. En Río de Janeiro, Medellín, Puebla y Santo Domingo existen un sin fin de referencias a la mirada que la Iglesia latinoamericana ha hecho sobre la comunicación, los profesionales y sobre todo los medios de comunicación.

Es cierto que ha existido un notable acento sobre los medios de comunicación, tristemente más que sobre la comunicación misma, o aún las estructuras eclesiales que podrían favorecer una más óptima gestión de la comunicación en el quehacer pastoral; pero también es cierto que la reflexión teológico-pastoral sobre la comunicación es aún incipiente, o por lo menos demasiado joven, y por tal motivo no ha de escandalizar el continuo acento que sobre ellos se sigue haciendo, aún en la última Asamblea de Aparecida.

Una mayor conciencia de la importancia de la comunicación Institucional en la Iglesia, en donde se entiende la comunicación como una herramienta estratégica para la misión de hacer discípulos y evangelizar, la consolidación de una Iglesia-comunión y el Anuncio en un contexto latinoamericano de desafíos, permitirá un mayor flujo de reflexiones y acciones eclesiales, sin caer en el peligro de la parcialidad en la comprensión de la misión del discípulo Misionero.

jueves 27 de septiembre de 2007

ENCUENTRO CONTINENTAL DE LA RED INFORMÁTICA

ENCUENTRO CONTINENTAL DE LA RED INFORMÁTICA
PARA AMÉRICA LATINA – RIIAL

(Tegucigalpa, 17 – 21 de septiembre de 2007)

El pasado viernes 21 de septiembre concluyó en Valle de los Ángeles, cerca de Tegucigalpa (Honduras) la décima reunión continental “Red Informática de la Iglesia para América Latina” (RIIAL), en la que han participado cerca de 86 delegados entre Obispos, sacerdotes diocesanos, religiosos, religiosas y laicos encargados de pastoral de la comunicación e informática.

Su Exc. Mons.Claudio Celli, Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y quien participó en todas las mesas de trabajo, ilustró el impulso hacia una “comunicación misionera” e invitó a los participantes a participar en la gran “misión continental” que lanzó la Conferencia General del Episcopal Latinoamericano, en Aparecida en el mes de mayo.

Leticia Soberón, Coordinadora de la RIIAL subrayó que los objetivos que ofreció este encuentro Continental fueron marcados en el diseño de crear nuevas formas de presencia y servicios de la Red Informática en América Latina, a la luz de la “misión continental”. En particular, aclara, se pondrá especial énfasis en «encontrar soluciones en favor de la inclusión de las comunidades alejadas y necesitadas».

Al concluir Monseñor Celli expresó su alegría por los resultados de la reunión, en particular por el espíritu eclesial respirado en ella, y alentó a los participantes a ser misioneros, dedicándose con profesionalidad a la «diaconía» de la cultura digital, teniendo en cuenta el próximo Sínodo mundial de los Obispos, previsto para 2008 sobre la Palabra de Dios.

El encuentro concluyó con una solemne Eucaristía en el Santuario Mariano de Suyapa, presidida por el Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, durante la cual los participantes consagraron su trabajo ante la venerada imagen de la Virgen de Suyapa, patrona de Honduras.

Al finalizar la celebración religiosa Monseñor Claudio Celli, entregó de sus manos a cada delegado una Cruz y un Santo Rosario, como signo del compromiso a la misión evangelizadora que cada uno debe cumplir e invitó a iniciar la gran misión propuesta por Aparecida.

En las conclusiones de cinco días de trabajo, que permitirán avanzar en unas líneas de acción concretas frente al uso pastoral de las nuevas tecnologías. Entre ellas se constata como la RIIAl es una respuesta a las exigencias socioculturales y evangelizadoras en cada contexto del momento histórico y una tejedora de redes en la Iglesia tarea que desarrolla en espíritu de solidaridad en orden a crear sintonías entre técnicos, agentes de pastoral y pastores, de manera que todas las realidades eclesiales puedan servirse de la RIIAL. Se ha propuesto entre otras cosas, desarrollar alianzas estratégicas con organizaciones y entidades sociales afines a la labor de la RIIAL, realizar un directorio de recursos, apoyar la comunión entre los presbiterios y sus respectivos obispos aportando estrategias y herramientas RIIAL para tal fin o preparar la sostenibilidad económica de los proyectos RIIAL a través de una Fundación.

CONCLUSIONES

ANÁLISIS

En el espíritu de Aparecida, vivimos un kairós que nos lleva a asumir comprometidamente como RIIAL este tiempo en la vitalidad del Espíritu que se expresa en diversos dones, carismas y variados oficios (DA 150):

1. Se constata la madurez de la RIIAL evidenciada por la calidad de las experiencias y proyectos en curso.
2. La RIIAL es una red multimediática que ofrece servicios de comunión eclesial en AL mediante el intercambio de conocimientos y experiencias acorde con el avance de las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs)
3. La RIIAL es respuesta a las exigencias socioculturales y evangelizadoras de cada contexto y momento histórico. Como red está en permanente movimiento, construcción y usa del Internet (DA 129, 130, 25)
4. La RIIAL como diakonía de carácter transversal: La RIIAL como servicio, medio y soporte de medios para optimizar la comunicación al interior de todas las pastorales y, desde su experiencia, tendiendo vectores de cambio en el panorama de los medios de América Latina. La RIIAL como formadora y facilitadora de la cultura digital en la Iglesia en orden a la misión y a la construcción de discípulos permanentes DA 486.
5. Tarea cultural de la RIIAL: En un ambiente de relativismo se ha de abrir la tarea comunicativa RIIAL irradiando a la construcción de cultura, en respeto a la pluralidad y “envolviendo la variedad de sentidos, sea capaz de proyectarla en un sentido histórico común” (DA 43 – 46)
6. Cultura digital: La RIIAL tiene que evidenciar a la Iglesia como significativa en este contexto y ser agencia de sentido en medio de él. Ella hace discernimiento sobre el significado y consecuencias para el hombre, para la sociedad y para la Iglesia en las relaciones y formas intraeclesiales nuevas que emergen de su implantación; comprende, decanta y proyecta nuevos servicios pastorales desde esta cultura propiciando el encuentro con la fe para llegar a la verdad que es Cristo (DA 477-479, 484).
7. Cultura RIIAL de trabajo en red: La preeminencia de los últimos, la comunión eclesial a partir de redes y el trabajo en red como servicio a la pastoral de la Iglesia (DA 172, 522), esforzándonos por mantener el contacto personal cara a cara.
8. La RIIAL, en tanto mística, Mantiene unidas la formación y la conversión. El horizonte de nuestra presencia en los medios es la verdad de Jesucristo y su evangelio del reino del amor, la justicia , la paz y la alegría (DA 522).
9. La RIIAL como “Tejedora de redes” en la Iglesia: Esta tarea la desarrolla en espíritu de subsidiaridad y solidaridad en orden a crear sintonías entre técnicos, agentes de pastoral y pastores, de manera que todas las realidades eclesiales puedan servirse de la RIIAL (DA 406e).
10. Servicio universal de la RIIAL: La RIIAL es un organismo de la Iglesia latinoamericana con vocación de servicio a la Iglesia Universal.
11. La RIIAL es testimonio del uso evangelizador de las tecnologías de comunicación en la Iglesia y procura también avanzar eclesialmente hacia el aprovechamiento de las tecnologías de Información y el uso de las diversas tecnologías del Conocimiento.


PROSPECTIVA

Desde una perspectiva de futuro encontramos como retos en la RIIAL:

12. La Comunicación para la comunión en orden a la misión: Dentro del ámbito de la cultura digital y la pastoral de conjunto la RIIAL, en su dinámica de red de redes, ha de ser facilitadora para crear comunidad en comunión para la misión “que nos permita superar el egoísmo para encontrarnos plenamente en el servicio al otro”(DA 132-133, 240).
13. La inclusión digital y social como tarea RIIAL: Vista en un sentido integral e integrador (acceso, oportunidades, formación para la conciencia crítica, mística y alfabetización digital DA 65, 486f, 490).
14. Sistematizar la experiencia eclesiológica subyacente a la vida de la RIIAL para ofrecerla como testimonio de vida de fe y aporte al PCCS en la construcción de una teología de la comunicación.
15. Construir como RIIAL, sin perder la dinámica procesual, un plan de comunicaciones en la perspectiva de Aparecida que se pueda monitorear y evaluar en cada encuentro según objetivos, indicadores y metas propuestas, definiendo en él prioridades relacionadas con formación, investigación, incidencia, espiritualidad, pastoral y gestión.
16. La RIIAL debe dar un salto cualitativo para favorecer más decididamente la edición, producción y publicación de unidades didácticas en lenguaje y formatos digitales como servicio para otras pastorales (familiar, catequesis, juvenil, cultura, etc.).
17. Apoyar la reflexión y construcción de modelos y experiencias de formación en pastoral de la comunicación y cultura digital dentro de los seminarios mayores.
18. Desarrollar alianzas estratégicas con organizaciones y entidades sociales afines a la labor de la RIIAL
19. Plantear estrategias de encuentro virtual que nos permita revisar, debatir las líneas y acciones dirigidas a continuar lo establecido en cada encuentro RIIAL, planteando con mayor claridad el diseño pedagógico y metodológico de los espacios ya dispuestos para ello (foros, Ágora y aula virtual).
20. Recuperar iniciativas RIIAL y hacerlas operativas.
21. Temas pendientes: brecha digital y alfabetización informática, videoconferencias internacionales, apertura de espacios de diálogo intraeclesial en Internet, convergencia digital.

ACCIONES DE FUTURO

Vemos como tareas pendientes para la RIIAL:

22. Prever procesos de capacitación en periodismo digital, edu-comunicación, redes sociales, gestión del conocimiento en red y catequesis virtual, aprovechando los proyectos que las entidades RIIAL ya vienen trabajando.
23. Directorio de recursos: Documentos, talleres, películas, conferencias, banco de programas, comunidad de páginas web, recursos humanos, etc.
24. Grupo interdisciplinar de investigación y reflexión que trabaje los retos antropológicos y pastorales que supone la cultura digital empleando las diversas modalidades (presencial, a distancia) y el proyecto Ágora.
25. Propiciar otros colectivos virtuales que asociados al Centro Guadalupe ofrezcan espacios de formación y producción acordes con las necesidades RIIAL del continente dentro del contexto de la Cultura digital (vg. Grupo de investigación y desarrollo).
26. Apoyar la comunión entre los presbiterios y sus respectivos obispos aportando estrategias y herramientas RIIAL para tal fin.
27. Preparar la sostenibilidad económica de los proyectos RIIAL a través de una Fundación.

martes 4 de septiembre de 2007

Trabajo Final de Periodismo Digital

EL FERROCARRIL DE ANTIOQUIA:
Vías de Progreso... Vías del Olvido




Durante la historia de Colombia, han existido muchos hitos que han cambiado tanto la forma de pensar como de vivir de sus pobladores. Una muestra de ello son los trenes que aunque en algún momento fueron esqueletos de un pasado prometedor y lleno de esperanza, hoy en día viven en el olvido como un recuerdo que formó parte fundamental del desarrollo de nuestra región y nuestro país.

Hablar del Ferrocarril de Antioquia, es hablar, no solo de un desarrollo económico en su época de auge, sino que también es hablar de historias políticas, sociales y en especial de una cultura que vio más cercana la posibilidad del progreso, y fue así como paso a paso, el tren fue formando parte de la cotidianidad de un país en desarrollo; las canciones, las discusiones y comentarios que llegaban a la región estaban cargados de sonidos de locomotoras; el comercio, los paseos, la literatura que nacía en el realismo mágico entre otros, fue la muestra de un mundo inconcebible sin trenes, como lo es hoy en día, un mundo inconcebible sin computadores.


La empresa del Ferrocarril Antioqueño, comienza oficialmente el 14 de febrero de 1874, con la firma del contrato para la construcción de una vía ferroviaria que comunicara a Medellín con Puerto Berrío.


El primer objetivo de las vías férreas era la masificación y mejoramiento de la economía minera presente en la zona. El crecimiento del tren y la misión de los gobernantes para el cultivo del café, permitió que este último comenzara a crecer y empezara a darle una razón de ser más al ferrocarril.


El paso de la quiebra, una gigantesca montaña rocosa entre Santiago y El Limón, puso a prueba la creatividad de los ingenieros que se dieron a la tarea de hacer el famoso túnel de la Quiebra, basados en la tesis de grado de Alejandro López, la obra finalizó el 14 de julio de 1929, siendo inaugurada el 7 de agosto del mismo año.


La construcción de la línea férrea abrió empleo para muchos pobladores que posteriormente se quedaron en la zona habitando cerca a las estaciones nacientes; la construcción de capillas católicas, escuelas, centro de salud, entre otros, dieron origen a grandes caseríos donde sus vidas giraban en torno al tren y atraía a los turistas a hacer grandes recorridos; de el devengaban sus sustentos con las ventas informales, nada les quedaba lejos porque esta era la solución a sus necesidades.

"Si, mi labor en el tren anteriormente, era vendedor ambulante; habían vendedores de tortas de pescado, vendedores de paletas, de hojaldras, de mangos y otros variables que nos subsidiaban nuestros ingresos económicos; unas veces nos ganamos quince mil pesos, otras veces treinta mil, otras veces cien mil, como otras veces no nos ganabamos mucho pero siempre conseguíamos al menos con que comer. " (Parte de la entrevista a Héctor León Gómez, un habitante de la zona)

La presencia viva y evangelizadora de la Iglesia en toda la región no se hizo esperar, hasta los rincones más lejanos llegaban los misioneros, sacerdotes y religiosas anunciando la palabra de Dios, celebrando los sacramentos, promoviendo la catequesis, el desarrollo humano y cristiano de los lugareños; muchas organizaciones campesinas que reclamaban legítimamente sus derechos, juntas de acción comunal y grupos apostólicos fueron apoyados por la Iglesia, que aunque perseguida, nunca estuvo ausente.


En los años siguientes, las carreteras se convirtieron en medios de transporte más versátiles y aparentemente, para algunos más económicos, desplazando paulatimente los trenes y trayendo graves consecuencias para los más pobres que derivaban de él su sustento; pobreza, violencia, desplazamiento, incertidumbre y soledad por decir algo, ahora solo quedan vestigios de lo que fue uno de los símbolos de la industrialización antioqueña; el abandono estatal a las pequeñas comunidades es evidente.

"Pues, las posibilidades de que el tren regrese son netamente reducidas, se han aprovechado de esto muchos políticos de la región para hacer promesas de campaña con el tren diciendo y prometiendo que va a volver a funcionar; esto es un engaño para la gente, simplemente para incrementar sus votaciones, porque las posibilidades de que el tren regrese son absolutamente reducidas. "

En los caseríos que aún subsisten, la Iglesia sigue firme con su labor. La Pastoral Social de la Diócesis de Girardota, desarrolla programas de mejoramiento de vivienda, fomento de microempresas, capacitaciones para desempeñar otros oficios que les generen algunos ingresos, posibilitando así que los habitantes permanezcan en sus tierras y no se desplacen a la ciudad a incrementar el número de desarraigados y marginados que deambulan por las calles asfálticas sin sentido, sin empleo digno y sin esperanza.

Puedes ver el inforeportaje haciendo click aquí.


Contactos Bibliográficos

Uribe aplaza la ilusión de revivir el ferrocarril de Antioquia
El túnel de la Quiebra
Monumento Nacional
Francisco Javier Cisneros
Alejandro López
Imagen del ferrocarril en la numismática colombiana
Contexto Regional del Magdalena Medio