Recibe, Niño Dios, nuestro sufrimiento y transfórmalo en crecimiento.
Recibe, Niño Dios, nuestras crisis y transfórmalas en madurez.
Recibe, Niño Dios, nuestras lágrimas y transfórmalas en plegaria.
Recibe, Niño Dios, nuestra ira y transfórmala en intimidad.
Recibe, Niño Dios, nuestro desánimo y transfórmalo en fe.
Recibe, Niño Dios, nuestra soledad y transfórmala en contemplación.
Recibe, Niño Dios, nuestras amarguras y transfórmalas en paz del alma.
Recibe, Niño Dios, nuestra espera y transfórmala en esperanza.
Recibe, Niño Dios, nuestra muerte y transfórmala en resurrección".
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