martes, 4 de septiembre de 2007

Trabajo Final de Periodismo Digital

EL FERROCARRIL DE ANTIOQUIA:
Vías de Progreso... Vías del Olvido




Durante la historia de Colombia, han existido muchos hitos que han cambiado tanto la forma de pensar como de vivir de sus pobladores. Una muestra de ello son los trenes que aunque en algún momento fueron esqueletos de un pasado prometedor y lleno de esperanza, hoy en día viven en el olvido como un recuerdo que formó parte fundamental del desarrollo de nuestra región y nuestro país.

Hablar del Ferrocarril de Antioquia, es hablar, no solo de un desarrollo económico en su época de auge, sino que también es hablar de historias políticas, sociales y en especial de una cultura que vio más cercana la posibilidad del progreso, y fue así como paso a paso, el tren fue formando parte de la cotidianidad de un país en desarrollo; las canciones, las discusiones y comentarios que llegaban a la región estaban cargados de sonidos de locomotoras; el comercio, los paseos, la literatura que nacía en el realismo mágico entre otros, fue la muestra de un mundo inconcebible sin trenes, como lo es hoy en día, un mundo inconcebible sin computadores.


La empresa del Ferrocarril Antioqueño, comienza oficialmente el 14 de febrero de 1874, con la firma del contrato para la construcción de una vía ferroviaria que comunicara a Medellín con Puerto Berrío.


El primer objetivo de las vías férreas era la masificación y mejoramiento de la economía minera presente en la zona. El crecimiento del tren y la misión de los gobernantes para el cultivo del café, permitió que este último comenzara a crecer y empezara a darle una razón de ser más al ferrocarril.


El paso de la quiebra, una gigantesca montaña rocosa entre Santiago y El Limón, puso a prueba la creatividad de los ingenieros que se dieron a la tarea de hacer el famoso túnel de la Quiebra, basados en la tesis de grado de Alejandro López, la obra finalizó el 14 de julio de 1929, siendo inaugurada el 7 de agosto del mismo año.


La construcción de la línea férrea abrió empleo para muchos pobladores que posteriormente se quedaron en la zona habitando cerca a las estaciones nacientes; la construcción de capillas católicas, escuelas, centro de salud, entre otros, dieron origen a grandes caseríos donde sus vidas giraban en torno al tren y atraía a los turistas a hacer grandes recorridos; de el devengaban sus sustentos con las ventas informales, nada les quedaba lejos porque esta era la solución a sus necesidades.

"Si, mi labor en el tren anteriormente, era vendedor ambulante; habían vendedores de tortas de pescado, vendedores de paletas, de hojaldras, de mangos y otros variables que nos subsidiaban nuestros ingresos económicos; unas veces nos ganamos quince mil pesos, otras veces treinta mil, otras veces cien mil, como otras veces no nos ganabamos mucho pero siempre conseguíamos al menos con que comer. " (Parte de la entrevista a Héctor León Gómez, un habitante de la zona)

La presencia viva y evangelizadora de la Iglesia en toda la región no se hizo esperar, hasta los rincones más lejanos llegaban los misioneros, sacerdotes y religiosas anunciando la palabra de Dios, celebrando los sacramentos, promoviendo la catequesis, el desarrollo humano y cristiano de los lugareños; muchas organizaciones campesinas que reclamaban legítimamente sus derechos, juntas de acción comunal y grupos apostólicos fueron apoyados por la Iglesia, que aunque perseguida, nunca estuvo ausente.


En los años siguientes, las carreteras se convirtieron en medios de transporte más versátiles y aparentemente, para algunos más económicos, desplazando paulatimente los trenes y trayendo graves consecuencias para los más pobres que derivaban de él su sustento; pobreza, violencia, desplazamiento, incertidumbre y soledad por decir algo, ahora solo quedan vestigios de lo que fue uno de los símbolos de la industrialización antioqueña; el abandono estatal a las pequeñas comunidades es evidente.

"Pues, las posibilidades de que el tren regrese son netamente reducidas, se han aprovechado de esto muchos políticos de la región para hacer promesas de campaña con el tren diciendo y prometiendo que va a volver a funcionar; esto es un engaño para la gente, simplemente para incrementar sus votaciones, porque las posibilidades de que el tren regrese son absolutamente reducidas. "

En los caseríos que aún subsisten, la Iglesia sigue firme con su labor. La Pastoral Social de la Diócesis de Girardota, desarrolla programas de mejoramiento de vivienda, fomento de microempresas, capacitaciones para desempeñar otros oficios que les generen algunos ingresos, posibilitando así que los habitantes permanezcan en sus tierras y no se desplacen a la ciudad a incrementar el número de desarraigados y marginados que deambulan por las calles asfálticas sin sentido, sin empleo digno y sin esperanza.

Puedes ver el inforeportaje haciendo click aquí.


Contactos Bibliográficos

Uribe aplaza la ilusión de revivir el ferrocarril de Antioquia
El túnel de la Quiebra
Monumento Nacional
Francisco Javier Cisneros
Alejandro López
Imagen del ferrocarril en la numismática colombiana
Contexto Regional del Magdalena Medio